Responso al Manifiesto de Octavio

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Por Santiago



Reflejo sobre las rocas. Caída sin más en un lago cubierto por ti. Hoy he nacido de entre los ladrillos que cayeron hace mucho. Como de un huevo esencial, he probado que no hay camino en la derrota. He visto las alas de la individualidad volar hacia el horizonte, lentamente hacía el fin, que es punto de todos. Iluminando ... y la casualidad, me puso allí, sentado sobre una tortuga esperando un favor. Conciencia que es también olvido, que es romper el libro que guarda las memorias.

            Desde este animal he visto pasar a todos y cada uno de ustedes. He visto al oficial frenético correr en distintos lugares para buscar al otro, a Octavio. No se ha escapado la mujer, la he visto en muchos sitios a la vez, sus pasos han alivianada mi estancia, lleva del otro, algo que es mío también. El otro no lo sabe, yo sí. Desde aquí, he distinguido al viejo, y nos ha puesto al tanto de todo, ha sido de gran ayuda, ahora comparto muchas cosas con él. Pero de cuando en cuando, él me pregunta por su nieto, y yo desconozco.

            Nadie se ha tomado la molestia de preguntar por mí. Y es que no comprenden que Octavio no volverá jamás. Se jaló, se arrancó, se quitó y ya no puede dar marcha atrás. Un día, Octavio, eligió desconectarse, los brillos de la superficie, de allí arriba, le lastimaban las pupilas y cuando llegó a esta planicie de polvo, eligió descansar, soltar todo ese lastre que acumulaba desde mucho y que llevaba sobre las espaldas, todos los recuerdos, las condecoraciones, los cariños, los besos, que a fin y al cabo, también cuentan y pesan. Deseó por un momento ser otro y aquí me tienen, como Santi, dentro de este gran círculo, no era noticia para nadie que algún día Octavio descendería hasta aquí y yo ... sólo esperaba mi turno. 

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[Megaupload] Tao del Jeet Kune Do

11:48 / Publicado por Octavio Ortiz de Landazuri / comentarios (0)

Por Bruce Lee



Sé como el agua!
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 (Sin pass)



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Visiones escasas

10:01 / Publicado por Octavio Ortiz de Landazuri / comentarios (0)

La veo  poco.

Se desea mucho casi siempre, en la realidad, se tiene más de lo que necesita. Algo así dijo Mick Jagger.

Ciertos tiempos que acechan y amenazan con asistirte hasta la más oscura devastación de la nada. Cuando la soga que le ahorca a uno es lo único que queda, todo es oneroso y del cielo no cae una sola idea que pueda desbaratar las carencias.

Las cosas son diversas. Pero quizá exista el objeto o la persona que simbolice todo, lo resuma todo, una suerte de arcano del tarot, que atormenta y no nos permite cerrar los ojos y conciliar el sueño por las noches.

Seré específico.
Y seré directo.
Mujer. Hembra. Isis. Ying. SPM.

Cuando pienso en algo como esto, me apresuro a cerrar el pico. Pero mientras me hundo en este asiento y mis ojos no pueden alcanzar la luz; la oscuridad estimula la audición, mis manos y mi piel la perciben sobre el piano negro que pienso comprar la semana entrante. Retoza como antaño, como cuando lo hacía sobre el pasto seco de abril y mi sombra proyectaba sobre su cuerpo pequeño, después del milagro amoroso —la concreción de la vida, sacro y vulgar, como la frescura de los primeros eones, cuando nuestro padres andaban entre las hojas y creían ser todos hermanos— , y nos divertían los improperios vulgares de los hombres que pasan por allí y nos encontraban semidesnudos. Ni siquiera me asomare a dar descripciones precisas pues sería una falta total, además deseo fervientemente que siga en el anonimato, y que no vaya por allí  haber algún asesino en serie.

La conocí en marzo.
La vi después.
Nunca conversamos
Hoy la vi después de mucho.

Hizo preguntas fugaces y fútiles. Estructura escollos a su intimidad. Hermosa, como una destrucción intencionada. Con sus cabellos miel asestándole de vez en cuando una punzada al sol y al viento, un aroma a esnobismo.

Vino y se fue.

Y Me quede sin palabras.

Y repito.
Hoy la vi
Algo que se quitó el velo, minutos antes de esta confesión.

No voy a follarla.

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Llamo por los libros

13:59 / Publicado por Octavio Ortiz de Landazuri / comentarios (0)





(Si, esos libros)


Una llamada bastó. El momento indicado era ahora, una voz femenina descolgó el auricular y lo inicio todo.

No recuerdo muy bien, como sucedió todo. En ese entonces pensaba que lo único que podría salvarme del tedio, de la mediocridad, del promedio era precisamente eso.

Medio para poder dominar lo in dominable, para hacer de mi existencia una marca registrada, para la trascendencia. Tampoco recuerdo cuando me empezó a fascinar todo este campo eternamente postergado para ciencia. Además, el tiempo en el cual me encontraba no era precisamente el más indicado para encontrar ediciones serias.

—    Buenos días
—    Buenos días
—    Disculpe, llamo por el aviso que colgaron en el periódico
—    ¿Aviso? ¿Qué aviso? ¿Que número ha marcado?
—    80135915
—    Ah, pero ... ¿que decía el aviso?
—    Sobre el expendio de libros
—    Aya, en  un momento . . .

No había colgado el auricular y entonces escuche que la mujer con la cual había hablado  no era la responsable del aviso. Es mas, escuche algo como Llaman por el articulo del periódico de venta de libros. En ese preciso momento, quien contestó la llamada, era la verdadera responsable del aviso.

—    Buenos días
—    Buenos días
—    Llamo por el aviso publicado en los clasificados del periódico sobre la venta de libros
—    A claro, los libros
—    Si, ¿y que autores tiene?
—    Tengo libros de Sri Ramatherio
—    Para serle más específico, La Tabla de La Esmeralda en edición antigua o manuscritos de Crowley
—    Esta bien, tengo algunos libros, pero los demás se los puedo conseguir.
—    ¿Tiene una pluma cerca? Para que vaya apuntando
—    Así claro, claro, le escucho
—    Los libros que ya le indique antes. Le vuelvo a repetir que busco libros de Crowley,  y si su disposición así lo acepta, me sería de mucha utilidad que busque libros sobre Agrippa
—    ¿Que?
—    Cornelius Agrippa
—    Sabe algo, yo estoy formando una lugar para la autorrealización de la gente y diversos cultos...
—    Tengo que decirle que acepto ordenes de arriba; trabajo para otra persona. Mi cliente no esta interesado en cultos de ningún tipo, tan solo tiene un interés meramente académico en esto.
—    ¿Y quien es su cliente? ¿Para quien trabaja Ud?
—    Para un coleccionista, pero es no es de su importancia .
—    Esta bien, yo voy a tratar de encontrarlos.
—    Espero que esto no le resulte grosero, pero tiene que entender mi trabajo y espero la total y absoluta reserva.
—    ¿Reserva porque? ¿De que?
—    Olvídelo
—    ¿Cuál es su nombre?
—    Aleister— Craso error, este tipo de negocios el nombre es lo que menos importa— y tiene alguna dirección a la cual pueda acudir.
—    No por el momento, pero llámeme a mitad de semana y podré decirle en donde podríamos contactar
—    Esta bien, pero ... en cuanto está cotizando los libros
—    Desde 250 000$ por ser copias originales.
—    Esta bien, yo le estaré llamando a mitad de la semana.  


No acudí a la cita.

Ni mucho menos hice la llamada.

Es más, espere que llegara  ... no llegó.


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